Zaikocirco, un espectáculo multidisciplinario
Álamos, Sonora. Ya sea arriba de un escenario o por las calles y callejones de la Ciudad de los Portales, el Zaikocirco cautiva, asombra, provoca la risa en los adultos y la sorpresa en los más pequeños, con un espectáculo que combina las artes musicales con las acrobacias propias de un circo.
En La Alameda congregaron a un buen número de personas que disfrutaron de sus rutinas; en el escenario infantil no sólo divirtieron a los niños sino a los adultos que se dieron cita por decenas, y al pasear su espectáculo por la ciudad dieron la oportunidad a los que no los conocían de bailar y reír con ellos.
El de estos juglares es un espectáculo que a nadie deja indiferente. Una de sus características especiales es precisamente su interacción con el público a quien durante todo el show están gastándole bromas o simplemente obligan a participar, ya arrebatándole objetos personales o invadiendo el espacio en el que están de pie o sentados. Para ellos todo es un juego.
Con Zaikocirco la risa no descansa, incluso cuando sólo están tocando sus instrumentos, entre los cuales destacan una tuba, un trombón y un acordeón. Lo que logran estos artistas es uno de los espectáculos que más gozan los alamenses y visitantes en esta ciudad, a juzgar por las risas y el volumen de las mismas.
En ediciones anteriores del Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado, el Zaikocirco había probado ya su efectividad. En esta vigésima octava edición consiguieron lo mismo que hace un par de años: que decenas de jóvenes sigan su concierto callejero por toda la ciudad derramando alegría, risas y baile.
Mención aparte merecen los tres integrantes del grupo que desde unos zancos realizan malabares a tres metros de altura, mientras otro da vueltas alrededor de ellos en un monociclo. Una fiesta de alturas.
Los músicos llevan estrafalarias vestimentas y pintura en sus rostros, en tanto los zanqueros portan máscaras que son rostros desfigurados de enormes labios y gruesa nariz. Esa característica llama la atención de los adultos y es precisamente lo que asusta a algunos niños pequeños.
El Zaikocirco, cuyo nombre es una deformación de la palabra psycho, representa imágenes de un circo fantástico, callejero; una especie de fenómenos visuales que bailan al son de sonidos ancestrales en busca del infinito perdido. El circo callejero se presenta en su forma más básica: la sucesión de rutinas clásicas vistas desde lo surreal (seres imposibles e inexistentes conviven en un espacio público para el deleite y sorpresa de los espectadores). Así, los personajes del circo (equilibrista, malabarista, mago, domador de animales), se complementan con el público transeúnte y a través del teatro de títeres emergen seres míticos, fenómenos nunca antes vistos.
Miguel Ángel Gutiérrez es el coordinador del grupo y también está tras el bombo, mientras sus compañeros tocan los demás instrumentos: clarinete, flauta transversal, djembé, trombón, acordeón, saxofón, tuba, trompeta, darbouka, tarola y violín.
El Zaikocirco es una troupe escandalosa, un pequeño festival ambulante, una compañía de baile y canto y música, es risa y malabares, es un circo sicodélico.
Si usted pasea por las calles de Álamos durante el Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado y se encuentra de pronto con un circo ambulante, disfrute con Zaikocirco. Puede encontrárselos cualquier día de la semana por los rincones de la ciudad, a partir de las 17:30 horas.
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